En Artziniega tenemos buenos ejemplos de pequeños molinos fluviales que han llegado hasta nuestros días con mejor o peor suerte; en algunos casos se trata de construcciones físicamente visibles, y en otros únicamente nos queda un testimonio toponímico de su existencia.
Entre los topónimos que nos hablan de la existencia pasada de molinos fluviales en la Villa de Artziniega y los pueblos de entorno inmediato, encontramos, por ejemplo, el término llamado simplemente El Molino, que se encuentra junto al río Artziniega en el lugar donde existe hoy en día una finca ganadera al otro lado del camino a la fuente de La Teja. De hecho, la propia presa de La Tejera (O Arrazuria, según la documentación antigua), es la presa que alimentaba al antiguo molino mediante un canal de 700 metros de longitud que discurría por la margen derecha del río y que hoy apenas es visible.
En las propias ordenanzas de la Villa del año 1615, concretamente en el decimocuarto capítulo, nos aparece algún nombre que habla a las claras de la existencia de molinos de uso común entre los vecinos. Así, se hace mención en el texto a la “Rueda de Arriba” y la “Rueda de Abajo”, nombres que han llegado hasta nuestros días reflejados en la lista de términos catastrales de Artziniega y que están situados junto al casco urbano de Artziniega, en extramuros, en la extensa vega por la que discurre el río el sur de la Villa. No resulta descabellado pensar que estos nombres romances que aparecen en las ordenanzas, dado su carácter bastante genérico y las fechas en que se documentan, sean traducciones hechas por le escribano de los nombres euskaldunes con los que se designaría a estos dos molinos.
Otro nombre relacionado con los molinos que encontramos en las mismas ordenanzas es el de Ujiniga, en concreto se hace referencia a la “rueda de Ujiniga”. Aunque este topónimo no se ha conservado de forma oral (ni catastral) hasta hoy, por el lugar que ocupa en la enumeración de lugares que se hace en la ordenanza, es bastante probable que su ubicación geográfica coincida con el lugar que actualmente, como antes hemos mencionado, se llama El Molino. La etimología de este topónimo es bastante clara, su origen está en “Oxin” (pozo) y el sufijo locativo –aga; es decir, significa en castellano “sitio del pozo”. Existen topónimos similares hoy en día en zonas cercanas, por ejemplo en el pueblo ayalés de Saratxo.
En cuanto a los molinos que en Artziniega se han conservado, como ya hemos dicho, existen bueno ejemplos. En concreto hay tres de ellos que se pueden visitar y cuyo estado es bastante aceptable. Se trata del molino de Soxoguti, el molino de Cabrilla y el molino de La Roza.
Molino de Soxoguti
Se encuentra en el pueblo de Soxoguti, junto a su núcleo urbano en la margen izquierda del arroyo Aiaga. Tiene una presa de 3 metros de alto por cuatro de largo y un canal de alimentación que mide 45 pasos. Su estado tanto externo como interno es muy bueno ya que fue restaurado por jóvenes de un campo de trabajo hace pocos años. Además, la zonas circundantes están limpias de maleza y por el canal circula agua que es desviada hacia el arroyo de nuevo sin entrar en el molino, mediante una tabla.


Canal de desagüe del molino de Soxoguti

Interior del molino de Soxoguti
Molino de La Cabrilla
Situado también el pueblo de Soxoguti, arroyo arriba, en concreto en la barrio de Berrones muy cerca del límite con el término municipal de Aiara. Se encuentra en un paraje de gran belleza bajo las abruptas laderas de la montaña. El estado de conservación es algo peor que el del molino de Soxoguti, aunque el tejado fue restaurado por la Asociación Etnográfica “Artea”. Este verano va a ser restaurado en su totalidad por los integrantes de un campo de trabajo del Gobierno Vasco, que también restaurarán el puente de Barratxi, el más antiguo del municipio. El molino de Cabrilla no dispone de una presa, sino de un sistema de desvío de agua que circula por un canal hecho con losas de piedra.


Canal de agua del molino de La Cabrilla

Este molino está fuera del término municipal de Artziniega por unos centenares de metros. Daba servicio al barrio de la Roza, perteneciente al pueblo de Cirión, y se sitúa junto al arroyo de Agüera y el camino queune el barrio de La Venta con La Roza, muy cercano al paraje de la Fuente de la Fragua, límite provincial entre Burgos y Araba. Este molino dispone de una presa de 5 metros de altura, 10 de largo y 1,5 metros de ancho, con un canal muy corto. Se accede a él por un puente de losa y su estado de conservación es relativamente bueno, ya que mientras que el tejado está derruido, las piedras de moler y los álabes (dientes de la rueda) se conservan bien.


Presa del molino de La Roza

Por último, no podemos dejar sin mencionar cómo aguas arriba de este arroyo Agüera, ya muy cerca del núcleo urbano de Lorcio, encontramos un topónimo relacionado con los molinos: La Baluga. Se trata este de un topónimo curioso, muy abundante en la zona centro-occidental de las Encartaciones y cuya etimología se conviene en buscarla en el euskara Boluaga, es decir “lugar del molino o aceña”. Bolu significa en euskara occidental “aceña” (vease por ejemplo Bolueta, Bolibar, Bolinaga) y proviene la palabra latina “molinum”.
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