Haciendo un poco de historia, hay que mencionar que las primeras referencias históricas de esta zona datan exactamente del año 864 con motivo de la donación de una mujer de nombre Elduara (según parece de origen godo) y sus hijos a la iglesia de Santa María de Tudela. La existencia de familias de origen godo –seguramente procedentes de Asturias- nos da fe de la repoblación que se llevó a cabo en estas tierras en la alta edad media cuando el reino astur-leonés se extendió hacia el este. En estos tiempos medievales, Retes de Tudela, así como toda este valle o merindad de Tudela formó una unidad geográfica y humana de cierta personalidad, aunque posteriormente, al encontrarse en una zona fronteriza, sufrió agregaciones y cambios administrativos, de Álava a Burgos y de Burgos a Álava, hasta que en el año 1844 el ministro Javier de Burgos procedió a la separación actual en provincias. El pueblo que nos ocupa, Retes, también fue objeto de una de estas agregaciones, según se explica en el libro de José Bustamante Bricio “La Tierra y Los Valles de Mena”. Concretamente, Retes pasó de Mena a Ayala, mientras que el pueblo cercano de Cirión (antiguo Dábala) sufrió el proceso contrario y paso a pertenecer a Mena. Aún en los años 20 del pasado siglo, en plena dictadura de Primo de Rivera, el Valle de Angulo solicitó su incorporación al ayuntamiento de Artziniega.
El hecho de encontrarse en una zona fronteriza influyó necesariamente en la situación lingüística de Retes y de su entorno, así como en la de la propia Villa de Artziniega. Referido a esto, no podemos dejar de mencionar que estas tierras a caballo entre Ayala, Mena y Las Encartaciones (Artziniega, Sojo, Tudela o Añes) pertenecieron todas primero a la diócesis medieval de Valpuesta, y posteriormente a la diócesis de Santander hasta que el siglo XVIII la parte alavesa pasó a pertenecer a recién creada de Vitoria. El límite entre las diócesis de Santander y Calahorra recorría el cauce del Ibaizabal por Llanteno, y este hecho seguramente tuvo su importancia en la cuestión lingüística, ya que el tratamiento que dispensó la iglesia (entonces hegemónica y todopoderosa) a las lenguas distintas de la castellana pudo contribuir a la pérdida del euskara en aquellas zonas donde aún se conservaba, como pudo ser la propia villa de Artziniega y zonas colindantes.
En lo referido a la toponimia del lugar, hay que destacar que si bien son éstas tierras de frontera y de plenos “ilsos” lingüísticos, la predominancia de topónimos romances en Retes es absoluta, y la práctica totalidad de los nombres de lugar es castellana. Así pues, encontramos en Retes topónimos claramente castellanos como Trasquintana, Valtrallera, Cuesta del Torco, Vallalante, Fuentevieja, Soviñas, Valdesierra, La entradilla, La Rellana, La Junta, Solacuesta o Villasús (antiguo barrio abandonado), también topónimos que podríamos denominar “cantábricos”, ya que aparecen en Cantabria, Asturias o Las Encartaciones occidentales, como por ejemplo, El Mazo, Mazuela, El Bortal, o Ganzal. Aún así, tampoco se pueden determinar con claridad los límites pasados de la lengua vasca en esta zona ni afirmar con seguridad si en Retes se habló alguna vez euskera o hasta cuando se hizo, aunque si que si se hizo fue en tiempos bastante remotos y en todo caso antes que en la Villa de Artziniega, donde la toponimia vasca abunda aunque no es mayoritaria. Da la impresión de que las fronteras lingüísticas en esta zona del occidente ayalés estuvieron sometidas a repoblaciones medievales, movimientos poblacionales e influencias eclesiásticas concretas. Ya en el siglo XVI, Lope García de Salazar dijo que Ayala era poblada tanto por vascongados (euskaldunes) como latinados, y es probable que estos latinados a los que se refería el noble vizcaíno habitaran en esta zona occidental de los valles de Angulo y Tudela; aunque la situación, ya digo, no sería tan diáfana y el contacto entre ambas leguas hubo de ser intenso y duradero; secular, podríamos decir. De ahí la extraordinaria riqueza y complejidad de la toponimia de este entorno.
El propio nombre “Retes” parece contagiado del espíritu enigmático que nos ofrece la toponimia de estos parajes nuestros. Este nombre aparece documentado por primera vez en el siglo XIV en el Becerro de Behetrías de Pedro I con la forma Erretes, forma que sólo se documenta en esa ocasión Posteriormente ya aparece la forma actual, “Retes” unas veces simplemente de Tudela y otras, de junto a Tudela. Este segundo elemento del topónimo, el nombre de la Merindad, proviene del latín Tutelae (protección o defensa). Esta segunda parte no ofrece mayores problemas de interpretación, sin embargo, Retes se trata de un topónimo de origen bastante oscuro. Sobre su posible etimología no faltan teorías, como podremos comprobar a continuación:
• Podría tener origen en la existencia en la localidad de herradores de ganado, gremio al parecer muy presente en épocas antiguas. Así, Erretes sería en realidad Herretes. La pérdida posterior de la vocal inicial se explicaría por la tendencia local a eliminarla con bastante frecuencia. Conviene mencionar que no hemos podido dar constancia de la dedicación de los habitantes de Retes a la herrería, pero si a la elaboración de pan en épocas más recientes, pan que incluso llevaban hasta Bilbao para su venta.
• La segunda teoría nos coloca ante un patronímico, es decir, de un topónimo que hace referencia a una persona. En este caso, en el origen del topónimo estaría el nombre latino “Retius” y su significado no sería sino "propiedad o dominio de Retius”. Esta hipótesis nos acercaría a otros patronímicos como el Retana alavés o el Rétola de Zalla. Esta teoría ha sido apuntada en este blog por el amigo Nkrtrri .
La forma “Erretes” se explicaría desde un previo “Erretiz” de génesis vasca (debido a la conocida reticencia del euskara a aceptar palabras comenzadas por erre) y la evolución constatada del sufijo –iz hacia –es que se da en las zonas romances. Para ilustrar esta hipótesis tenemos el ejemplo de “Musques”, que aparece en la documentación más antigua como “Musquis” y hasta el siglo XVIII -en incluso XIX- como “Musquiz” o “Muzquiz”. A este sufijo –iz la mayoría de los lingüistas le atribuyen un origen prerromano, aunque no se puede descartar que se originara a partir de un genitivo latino que tomó el euskara con valor posesivo. Los ejemplos de este patronímico en Bizkaia son innumerables: Albiz, Laukariz, Gami(n)iz, Lemo(n)iz, Nabarniz, Mandaluniz, Mimetiz… También existe un caserío “Erretiz” en Nabarniz, que sería parejo a nuestro Retes. Como he dicho, el paso de –iz a –es es común en una zona prontamente romanizada como ésta. Ahí tenemos nombres como Otañes, Muñatones, Güeñes o Galdames. En las zonas cercanas donde la lengua vasca perduró durante más tiempo se ha conservado la forma original (Berbikiz, Mimetiz, Albiz).
• La tercera hipótesis fue propuesta por el ilustre investigador Alfonso Irigoyen, que vio en el origen de Retes la palabra latina retis (red), con el significado de “cruce de caminos”.
• Suponiendo el mismo origen que la teoría anterior el toponomista laudioarra Félix Muguruza, -así como Alberto Oribe en un extenso artículo acerca de la etimología de los pueblos de Aiara- nos pone ante la cuerta y última de las teorías que hasta hoy se conocen: la posibilidad de que “Retes” sea un nombre genérico, es decir, un nombre normal como puede ser “río”, “sel”, “calleja”, “pico” o “valle”. Esto quiere decir que "retes" sería una palabra de uso común antiguamente pero que hoy en día ya no se usa. Esta hipótesis se apoya en el hecho de que el mismo topónimo (Retes) existe también el Valle de Llanteno, e incluso en Laudio en dos lugares diferentes, ya que es muy raro que un topónimo mayor se repita con tanta frecuencia en un espacio tan reducido.
Como hemos dicho, al igual que apuntaba Irigoyen, el origen habría que buscarlo en la palabra latina "retis" (red). Sin embargo, según Félix Muguruza el significado en este caso no tendría que ver con un cruce de caminos sino algo más apegado a la tierra y a las labores tradicionales: sería algo así como "corral donde descansa el ganado en el monte". Para esta deducción se toma en cuenta que antiguamente estas corralizas se solían cercar con una especie de entretejido de ramas (aun hoy en día se llama en Arrankudiaga "sare" a esta construcción). Incluso la palabra "saroi" (majada en euskara) podría estar relacionada con "sare" (de “sare+ohe”). Además, en el mencionado artículo de Alberto Oribe, se afirma que esta palabra es de uso habitual en el castellano dialectal de Burgos, Álava y La Rioja.
Resumiendo, según esta hipótesis Retes de Tudela no sería sino un lugar donde había retes, corrales para el ganado delimitados con una valla de ramas, y que más concretamente se encontraba en la zona de Tudela, mientras que otras retes ayalesas estaban junto a Llanteno.
Nada se puede asegurar al cien por cien en estos asuntos de etimologías y significados que a veces son tan dados a interpretaciones diversas y personales, así que sirva esta pequeña exposición de las diferentes teorías para arrojar algo más de luz sobre el origen del nombre de este lugar tan especial de nuestro municipio; un lugar que es una pequeña joya escondida entre tranquilidad, silencio y naturaleza en estado puro, entre montañas y espacios verdes, entre paisajes, al fin y al cabo, que son medicina para los ojos y descanso para la mente. Un pueblo, tan cerca y tan lejos a la vez, que exige y agradece la visita, más allá de estas letras y de todas las descripciones que se puedan hacer sobre su belleza y sus curiosos orígenes toponímicos. Hay que ir y conocer sus rincones.
Azken erantzunak