Las tarjetas gráficas suelen ser normalmente el componente mas caro de un ordenador y es el que con mas rapidez tiende a quedarse obsoleto. Un lector de CD o DVD, un disco duro o la memoria RAM, además de ser más baratos pueden mantenerse en nuestro equipo durante varios años. Sin embargo una tarjeta gráfica difícilmente podrá durarnos más de dos, al menos si lo que queremos es disfrutar de los juegos de ultima generación en su máxima Potencia.
Cualquier tarjeta es capaz de manejar aplicaciones como OpenOffice o Paint con soltura, pero son únicamente los videojuegos los que exigen mayor rendimiento gráfico y mantener siempre actualizado este componente.
Elegir una tarjeta gráfica es un compromiso ya que en la actualidad existen solo dos compañías desarrolladoras que que luchan por liderar el mercado: Ati y Nvidia, pero son muchas las empresas que manufacturan tarjetas gráficas sobre sus chipsets. La competencia entre ellas también es grande y los precios se ajustan todo lo posible. Cada decisión del fabricante: elegir un determinado tipo y cantidad de memoria, colocar un ventilador de mayor calidad o darle a la tarjeta una salida de vídeo adicional, tiene su repercusión en el precio final, así que éste suele un buen indicativo de la calidad y rendimiento de una tarjeta gráfica.
Pero si el precio es un buen indicativo, aún mejor es conocer su rendimiento real. Para ello existen tests especializados como 3DMark que miden el rendimiento de una tarjeta sobre los mismos juegos. En internet existen multitud de sitios especializados que someten a cada nueva generación de tarjetas a exhaustivas pruebas de rendimiento. Jugando con distintas resoluciones y niveles de calidad de imagen, estas pruebas miden el número de imágenes por segundo que es capaz de mover la tarjeta, un resultado que podemos comparar con los de tarjetas similares. Es la mejor forma de conocer si merece realmente la pena gastarse más dinero por ésta o aquélla característica.
Cuando vamos a comprar una tarjeta tenemos que tener en cuenta: la velocidad, calidad de imagen y precio de la tarjeta ya que no conviene dejarse deslumbrar por la potencia, por que de nada sirve una tarjeta capaz de mover con soltura resoluciones panorámicas de 1600x1050 píxeles si nuestro monitor de 17 pulgadas no sobrepasa una resolución de 1280x1024. Tampoco resultan útiles velocidades de actualización de imagen de bajo fps, lo ideal para jugar suelen ser 35 fps o mas.
Dada la constante evolución del mercado tanto a nivel de hardware como de software hace necesario actualizar la tarjeta periódicamente. Es Mejor gastarse 200 euros cada dos años que 400 cada tres.
