Clases sociales dominantes y clases sociales subordinadas frente al problema nacional de EH
(algunos apuntes)
“La lucha nacional es, en último término, un problema de la lucha de clases” (Mao tse Tung, agosto de 1963)
En los momentos de crisis económica en que se sume periódicamente (tal como actualmente) la avaricia incontrolada de las corporaciones y dirigentes capitalistas, aflora con más crudeza esta experimentada afirmación de Mao. Alcemos, por ejemplo, un poco el velo del aparente maremagnum en que se mueve el discurso y el quehacer económico-político “oficial” en EH. Con solo acercarnos a los medios de comunicación, constatamos el afán de los dirigentes económicos y políticos institucionales, tanto de la CAV, como de Nafarroa e Iparralde por intentar mantener y justificar el actual sistema económico bajo el criterio de que la verdadera realidad de las cosas se dilucida en un supuesto “libre mercado” al que -dicen- hay que respetar y quizá corregir ocasionalmente cuando los perjudicados por él están excesivamente alborotados. “No hay más remedio -se nos adoctrina- que dejar actuar a las fuerzas del mercado trabando lo menos posible su desarrollo natural”.
Llevamos años escuchando esta monserga de los supuestamente científicos defensores de la economía capitalista y llevamos años comprobando en la práctica (que es el contraste científico más irrebatible) que tales criterios no son sólo acientíficos, sino causa directa de la precaria situación existencial de la mayoría de la población. La “libertad de mercado” es en realidad la libertad del más fuerte en tal mercado. Tanto en el mercado de las cosas como en el de las personas, a pesar de las apariencias igualitarias de sus defensores teóricos. Cada vez es más evidente la deshumanización de este sistema que convierte en mercancías, sujetas a la ley de la ganancia, a las personas que lo soportamos.
El papel de los políticos
¿Qué papel juegan nuestros políticos en tal estado de cosas?. De entrada, hay que subrayar que la mayoría se comportan como unos “mandados” a la vez que como beneficiarios de tal situación. En los niveles de alta dirigencia política forman ya una asociación corporativa (ya indistinguible) con los dirigentes empresariales de más rango (véanse como ejemplo los “naturales” y aclaratorios “intercambios” empresarios-políticos y políticos-empresarios) de Ardanza e Imaz, por no hablar de otros muchos). En los niveles intermedios y bajos, nuestros políticos chupan del bote lo que pueden, y/o les dejan, mientras, estén callados (o no excesivamente críticos) y dejen que los poderes reales campen a sus anchas. Más allá de sus gestos, palabras, poses y talantes, la mayoría de nuestros dirigentes políticos se someten por convencimiento o por conveniencia a este estado de cosas.
Y aquí hablamos a nivel de los políticos mantenedores del actual sistema sin entrar aún en más especificaciones o diferencias entre supuestos “nacionalistas” vascos o españoles ya que todos ellos se muestran básicamente leales a sus amos económicos dentro del sistema capitalista predominante.
Las peleas partidistas con que interesadamente se entretienen entre ellos y encandilan a las clases sociales subordinadas, se restringen a intentar acaparar la mayor cuota posible de poder social para sus dirigentes mediante propuestas constreñidas al nivel “político” (nivel entendido como administración de lo ya existente) : autonomistas, federalistas, unionistas....... Algunos de los sectores sociales que representan quizá pueden salir beneficiados económicamente por ello mediante el clientelismo , amiguismo o nepotismo, pero la masa de sus votantes se desentiende de ellos. De este modo, la “política” está considerada generalmente por las clases sociales subordinadas como un asunto de “los políticos”, es decir, como un aditamento o entretenimiento lucrativo de unos cuantos trepas o “listos” que se buscan un hueco para “vivir” a cuenta del erario público. Meros gestores de la legalidad clasista que beneficia a la minoría acaparadora de la sociedad..
¿Qué se puede esperar razonablemente de estos gestores políticos del Capital o, como decía Marx, de este “Consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa”?, ¿qué propuestas políticas pueden soportarse sobre la base del admitido, justificado y respaldado clasismo que protegen en EH?; ¿qué imposible EH puede existir -ni plantearse prácticamente (bien se proyecte como autonomista, federalista o unionista) a partir de conservar intocada la opresión económica actual sobre la mayoría de la población?; ¿Qué democracia política se puede justificar (sin sonrojarse) que niegue o se desentienda de la democracia económica de la población que dice representar?; ¿No es acaso la ignorancia, el desinterés, el miedo, la desorientación inducida por los “media” al servicio de los poderosos, los que siguen haciendo “sostenible” e incluso posible este estado de cosas”?.
Este intento por denominar democracia al sistema sociopolítico vigente en EH, adquiere tintes sangrantes no sólo en cuanto arañamos aún someramente la pasada y reciente historia de imposición clasista por una minoría social en nuestro país, sino también en cuanto analizamos con un mínimo de rigor y objetividad la situación de precariedad y imprevisibilidad económicas en que se desenvuelve la mayoría social.
No es que no se genere riqueza suficiente; no es que no haya capacidad de organizar y garantizar una vida digna a la mayoría de la población, sino que los representantes políticos actuales admiten, condescienden, apoyan e incluso participan en el latrocinio real y legal exclusivista-clasista de sectores minoritarios de la población contra y en perjuicio de la mayoría de la que se burlan.
M. P.
2008-08-22
Los medios de comunicación nunca son neutrales, (aunque proclamen que quieren ser imparciales), acerca de qué noticias proporcionar, cómo ofrecerlas, en qué momento, en qué contexto y con qué relevancia. También eligen entre acercarse lo más posible al núcleo de la noticia o dispersarse en anécdotas fragmentarias o distractivas, cuando no en la simple manipulación. Los trucos para ?usar? la información son cuasi infinitos. Lo éticamente esencial del informador es tener voluntad de objetividad. Pero ello es arriesgado para su sueldo y estatus si sus empleadores -dueños de los medios- ya han tomado partido por alguno de los sectores de las clases dominantes y no están resueltamente a favor de las clases dominadas. En esas estamos también en Euskal Herria A nosotros, la gente de a pié, nos toca discernir y evitar el engaño y la manipulación . Es posible y saludable hacerlo.
CHARLA - DEBATE EN LA SALA DE ACTOS DE KOLDO MITXELENA
“Influencia de los “media” en la percepción de la realidad social”
Medios de comunicación, ¿Medios de manipulación?
“El papel de los medios de comunicación en la política contemporánea nos obliga a preguntarnos acerca de qué modelo de democracia queremos para nuestra sociedad. Si una democracia en que la gente tenga los recursos para participar de manera significativa en la gestión y control de sus vidas y en donde los “media” son libres e imparciales, o una idea alternativa de democracia en la que no debe permitirse que la gente se haga cargo de sus propios asuntos, a la vez que los medios de información deben estar fuerte y rígidamente controlados. Quizá esto suene como una concepción anticuada de democracia, pero es importante entender que, en todo caso, es la idea predominante”
(Noam Chomsky : “El control de los medios de comunicación” )
2007 Azaroaren 21.
Koldo Mitxelena Aretoan.
Arratsaldeko 19tik - 21arte
IZENBURUA - TITULO :
“HERRITARREN PARTE-HARTZEA ETA DEMOKRAZIA EH-AN”
“PARTICIPACIÓN Y DEMOCRACIA EN EUSKAL HERRIA”
HIZLARIAK - PONENTES :
Teresa Toda
Iñaki Antigüedad
Nekane Jurado
Agustín Rodríguez“Para desarrollar cualquier proyecto político y social en plenitud es necesario un escenario democrático; un marco en el que se garanticen los derechos de toda la ciudadanía vasca y no sólo los de algunos estratos acomodados o privilegiados de ella. Son muchas las personas particulares y agentes sociales y políticos que dan la cara por la defensa de estos derechos en otros tantos ámbitos: Hoy recogemos el testimonio de cuatro de ellos que luchan por instaurar la necesaria democracia que necesita Euskal Herria”.
“Edozein proiektu politiko edo sozial bere osotasunean aurrera eraman ahal izateko eszenatoki demokratiko bat beharrezkoa da; ez bakarrik erosotasunez edo pribilegioekin bizi direnentzat, baizik eta euskal hiritar guztien eskubide guztiak bermatuko dituen marko bat. Asko dira eskubide hauengatik hainbat esparrutan lan egiten duten pertsona eta agente sozial eta politikoak. Gaur, Euskal Herriak beharrezkoa duen demokrazia ezartzeko borrokan diharduten lau pertsonen testigantzak ditugu.”
G U L A N G I L E O K
(Zer gara, eta zer egin dezakegu EH-ko gatazkan)
“La liberación de la clase obrera será obra de ella misma” (Karl Marx)
Somos la humanidad del futuro
Nosotr@s, la gente de la clase trabajadora, somos la humanidad del futuro. Las sociedades divididas en clases ya no son viables : destruyen a las personas, a los colectivos y esquilman y arrasan la tierra. Están llegando al colapso en casi todos los aspectos de su funcionamiento. El sistema capitalista, en su lógica irracional, produce multimillonarios a ritmo acelerado, pero también produce multitudes hambrientas y sin hogar a un ritmo aún mayor. A estas sociedades nos enfrentamos ya mucha gente que, de mil maneras, estamos dejando ver que no vamos a tolerar mas guerras, más expolio, más opresión. El capitalismo no es de ninguna manera la forma natural de vivir y convivir
Las sociedades de clase existentes van siendo cada vez más incapaces de mantener a la gente atemorizada y alienada. Hoy en día, sólo les queda seguir repitiendo las cada vez menos creíbles propagandas del pasado. Estas sociedades clasistas en colapso han sido capaces hasta ahora de manipular a la gente, especialmente en periodos electorales. Han sido capaces de engañar a l@s votantes ofreciéndoles opciones y promesas que, al llegar al poder, olvidan o aparcan, manifestando su falta de coraje, su carencia de principios y su ineptitud.......
Nosotr@s, la gente trabajadora de Euskal Herria
Nosotr@s trabajadores-as que residimos en los territorios de EH, que amamos esta tierra y queremos vivir y trabajar dignamente en este país .
Nosotr@s trabajadores-as hij@s y niet@s de aborígenes euskaldunes, de padres baserritarras y/o trabajadores-as ell@s mism@s en tantos oficios y tareas al servicio de la comunidad, bajo las difíciles condiciones impuestas por sistemas clasistas pasados o actuales. Que, como extrañ@s en nuestra tierra, nuestros antepasados conocieron y nosotr@s seguimos conociendo el desprecio, la marginación y persecución por nuestra lengua y cultura y por ejercer nuestro derecho a ser como somos.
Nosotr@s trabajadores-as venid@s de otros territorios, forzad@s a emigrar por no muy diferentes coacciones clasistas que l@s oriund@s de EH. Empujad@s a venir a EH por la esperanza de una vida mejor que se nos imposibilitaba (a nosotr@s o a nuestros antecesores) en nuestra tierra de origen. Que aborrecemos y peleamos contra al acaparamiento privado de tierras, trabajo y poder social y político que a nosotr@s también nos ha dañado.
Nosotr@s, trabajadores-as de diferentes etnias, culturas y países que, viniendo a vivir aquí, deseamos hacer en EH nuestra vida y la de nuestra familia, respetando su patrimonio histórico, lengua y cultura, e intentando integrarnos en este Pueblo.
Nosotr@s, en fin, trabajadores-as, nativ@s o inmigrad@s que sabemos de los abusos del poder, de la opresión clasista manifestada de mil maneras en nuestras propias vidas; de las dificultades para trabajar y vivir con dignidad. Que sabemos (y no queremos participar) de las opresiones específicas que sufren todas las categorías del pueblo trabajador de este País, del que ahora somos parte. Que sabemos que nuestras condiciones de vida más básicas de existencia (trabajo, vivienda, educación, sanidad, protección social, etc) están sometidas a intereses no humanos ni justos, sino al pretendido impersonal mercado y a las frías reglas del negocio que sólo benefician unos pocos.
Tan diferentes y tan iguales
Nosotr@s, con todas nuestras respetables diferencias y peculiaridades, formamos la mayoría de la sociedad. Baserritarras, arrantzales, asalariad@s en la producción o distribución, o que vendemos nuestra fuerza laboral en las administraciones públicas, en la enseñanza, en la sanidad o en los servicios sociales; que generalmente no somos pagad@s por pensar sino en función de nuestra productividad; o que (incluso haciéndonos la ilusión de que pertenecemos a la clase media) laboramos como pequeños comerciantes , artesanos o en el apoyo a la producción directa y en el mantenimiento global del sistema en el campo cultural o de ocio con roles de organización, asesoría, instrucción, o como artistas, funcionari@s, “intelectuales”, “profesionales liberales”, gerentes y tareas por el estilo
Miembros jóvenes o adult@s hombres y mujeres de familias trabajadoras, dependientes del salarios de algún(os) miembros de ella. Gente del pueblo que trabajamos para sobrevivir decentemente por medio de nuestras habilidades o recursos personales o familiares en pequeños negocios y proyectos rentables autónomos, cooperativos o asociativos que no tenemos suficiente riqueza o control sobre el proceso de producción en los ámbitos económicos donde actuamos. Tod@s estamos cada vez más condicionad@s y precarizad@s por la imparable concentración de la riqueza y el poder en pocas manos y fuera del control de la mayoría de la población.
Al pueblo trabajador de EH, ocupado en tan diferentes tareas para subsistir, nos une la identidad colectiva que nos viene definida por el lugar que ocupamos en este sistema clasista de producción social de nuestra existencia : formamos parte de la mayoría utilizada-usada-explotada, al servicio de los intereses lucrativos, económicos-sociales y políticos de una minoría que acapara los resortes de nuestra supervivencia. Tod@s somos trabajadores-as y nos interesa compartir esta identidad bajo la consigna de: “todos para uno y uno para todos” con que siempre ha funcionado la clase trabajadora . Todo trabajo es importante, y todos las trabajadores-as por muy diferentes ocupaciones que tengamos, sabemos distinguir entre nuestras diferencias y nuestras divergencias. Diferencias enriquecedores entre nosotr@s y divergencias con las clases sociales que quieren acaparar y privatizar nuestro esfuerzo común.
Nos sentimos vasc@s. Algun@s unimos este sentimiento a características culturales euskaldunes (especialmente el euskara) de las que nos sentimos co-partícipes; otr@s unimos este sentimiento a vivencias personales y grupales (familiares, territoriales, de convivencia y trabajo, etc.). Much@s nos sentimos sólo vasc@s (aunque, incluso, no dominemos nuestra lengua); much@s compartimos nuestro sentimiento euskaldun, a la vez (o en mayor o menor medida) con otras referencias nacionales o regionales : vascos-andaluces, o vascos-gallegos o vascos-castellanos o vasco-franceses o de otro cualquier país del mundo. De todas maneras, los trabajadores -en contra de los discursos divisionistas de la ideología burguesa- apostamos por una convivencia en justicia, respeto y libertad para tod@s l@s que vivimos y trabajamos en esta tierra.
Los trabajadores-as de EH sabemos que nuestra identidad colectiva como pueblo no puede provenir (aunque influyan en nuestro imaginario colectivo) de la biología (ser mujer, ser joven, ser blanco, ser homosexual........), ni de nuestros apellidos, ni de la geografía, ni de elaboraciones o fantasías esencialistas, historicistas, racistas, etnicistas o culturalistas, sino de una elección particular (que puede basarse en mil diferentes motivos) que, a su vez, crea lazos de pertenencia colectiva y compartida a la comunidad en (y para la) que elegimos vivir. A la vez, nuestra ideología-cultura obrera nos señala dónde estamos cada cual dentro de la trama de relaciones de producción (en las dominantes relaciones capitalistas en que vivimos) y nos empuja a asumir de los deberes y derechos que ese saber implica para nosotr@s, los explotad@s. Sabemos que estas dos líneas entrelazadas de pertenencia voluntaria producen nuestra real identidad de trabajadores vascos y queremos que sean inseparables en el proyecto de la EH que deseamos.
La clase trabajadora no podemos esperar sentad@s a que esta sociedad clasista llegue a su colapso por sus propias contradicciones. Simplemente porque ello supone un gran sufrimiento para millones de personas. Si permitimos que la sociedad actual nos deje pasmad@s, todo puede ser destruido. Si continuamos actuando con la resignación, timidez, aceptación, tolerancia, sumisión, impotencia, aguante conformista y demás basura imbuida en las cabezas de la clase trabajadora por nuestros dominadores (que funcionan bajo patrones de avaricia, ansia de dominación arrogante y control), nuestras vidas corren peligro : seguirán subestimadas, deformadas e instrumentalizadas hasta el infinito.
Nos engañan valiéndose de nuestra buena voluntad, de nuestro entusiasmo, de nuestra lealtad, de nuestra credulidad. Utilizan el sensacionalismo, el engaño, medias y deformadas verdades, y otras mil triquiñuelas para distraernos, enajenarnos, drogarnos acerca de nuestra responsabilidad hacia la mayoría de la población del planeta y, en nuestro caso, de EH: responsabilidad de tomar a cargo y velar para que los asuntos humanos funcionen de manera inteligente, honesta y cabal. No podemos permitir por más tiempo esta situación
Los mecanismos de explotación constituyen la base de nuestra (y de toda) sociedad capitalista. Tenemos abundantes datos y experiencia personal así como memoria colectiva de cómo se ha desarrollado y cómo se concreta esa explotación (de la mayoría de la población por una minoría) en EH desde el inicio de nuestra industrialización y antes. El derrotero que tomó y sigue tomando nuestra comunidad nacional es viva muestra de ello: con escasas excepciones, los dirigentes burgueses o jauntxos a los que el pueblo llano ha dado su confianza social y/o política, han llevado a EH a su división-partición territorial; a la elección de un modo de producción y distribución de la riqueza profundamente clasista (que evidentemente les beneficia); a la situación de cuasi irreversibilidad en la decadencia de nuestra lengua y cultura propias, etc. Como ya conocemos, ayer como hoy, sigue siendo el pueblo trabajador organizado el que está intentando siempre recuperar tanto sus señas de identidad (su lengua y su cultura participativa) como la racionalidad y la justicia en la producción-distribución de la riqueza y en la gestión del poder social y político que delega ocasionalmente en los representantes políticos de la burguesía (y del que la burguesía se aprovecha en propio beneficio)
Nosotr@s, la gente trabajadora seguimos afirmando que es posible una sociedad decente, justa, cooperativa y solidaria, sin explotación, para los seres humanos. Seguimos afirmando que el estilo actual de sociedad que sufrimos es inviable a medio y largo plazo porque la lógica de esta estructura social se asienta en un sistemático y planificado robo, saqueo y explotación general ya de todo punto inadmisibles, aunque estén recubiertos de cualquier legalidad y aparente honorabilidad social. Además, la clase trabajadora organizada ha demostrado en muchos países y momentos históricos (circunstancial o más o menos establemente) que una sociedad racional, participativa y equitativa es posible y viable. El proyecto de liberación para EH que se debate en estos momentos, merece que la clase trabajadora aportemos también nuestra contribución original sobre cómo encauzarlo : un proyecto para una sociedad cooperativa, una sociedad sin clases sociales
II PARTE : MANOS A LA OBRA
Ya es hora de que el pueblo trabajador de EH, reconstituido y unido en torno a su objetivo histórico (y tan actual) de edificar una sociedad si opresión clasista (sin clases sociales), hagamos valer nuestra fuerza colectiva, como clase social, frente a los usurpadores privados de nuestros sudores. Actualmente tod@s nos encontramos en una situación en donde tenemos que convivir con la sociedad opresiva para poder sobrevivir. Pero, luchando contra esta situación, no perdemos de vista que estamos el proceso de promover el cambio hacia una sociedad sin clases. Nuestro objetivo no es conformarnos con reformarla aquí o allá, sino acumular fuerzas, razones, actuaciones y, en definitiva, poder obrero y popular para que el cambio radical de la lógica capitalista a la lógica cooperativa, sea considerado necesario e inevitable
Es importante que las diferencias de todo tipo que se dan entre las distintas fracciones de nuestra clase social sean dirimidas respetuosamente en la perspectiva de nuestra profunda unidad real y no se conviertan en divergencias que nos paralicen e inutilicen. Es preciso que exijamos a los dirigentes de las organizaciones sociales, sindicales y políticas de izquierda en las que podemos estar incluid@s (y que quieren representarnos), que atiendan más al objetivo de la recuperación de nuestro poder colectivo de clase social que a los cortos intereses crematísticos, competitivos (entre siglas, por cotas de poder, por el reparto de la tarta económica de los poderosos.....etc.) en que se enzarzan y enfangan frecuentemente. Les pedimos y exigimos que escuchen, atiendan, conciencien y organicen a la gente trabajadora contando siempre con ella y no desde despachos y al margen, como acostumbra a hacer el sistema burgués
A los trabajadores-as de base nos desmoraliza y asquea que nuestros dirigentes copien los modos de hacer política y de dirigir que tienen nuestros opresores, basada en modos no participativos, verticalistas y autoritarios de hacer las cosas. Nuestro modelo de socialismo se asienta en pensar y actuar unid@s y organizad@s con miras y objetivos amplios e incluyentes y no bajo parámetros de competitividad, descalificación, ataques personales o intergrupales, irresponsabilidad, desinterés y demás basura agriada y disolvente con que nuestros enemigos de clase nos adoctrinan y con los que, muchas veces, colaboramos y les hacemos el juego.
Aunque a primera vista nos parezca lo contrario, los miembros de la clase trabajadora de EH somos inteligentes, sabemos lo que queremos, estamos preparados, tenemos, en conjunto, todas las habilidades y saberes para que todo funcione bien. Pedimos a nuestros dirigentes naturales que nos pregunten, que escuchen y tengan en cuenta sistemátivamente. Es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Nos conviene insistir machaconamente en esta perspectiva y alimentarla continuamente, porque, entre otras cosas, es una realidad comprobable e insoslayable, a pesar de que superficialmente nuestros prejuicios y/o sentimientos adquiridos dentro de la ideología dominante, nos sugieran lo contrario.
Así, pues, declaramos
Nosotr@s, trabajadores-as de todos los territorios de EH, declaramos que celebramos, avalamos y defendemos los lazos de fraternidad y de pertenencia a la clase trabajadora que nos unen en EH y que constituyen nuestra común y más sentida identidad.
Declaramos que somos parte integrante y la mayoría social del Euskal Herria, que ha luchado históricamente y sigue luchando hoy día por su existencia colectiva digna. Que nos sentimos hereder@s de tod@s l@s que han peleado y pelean contra todas las manifestaciones de la opresión clasista en nuestra tierra y en todo el mundo (básicamente la explotación económica de un grupo de gente por otro) tanto en los aspectos sociales o políticos como en nuestras señas de identidad como hij@s de EH.
Declaramos que, como mayoría de la población que somos (más del 90%), l@s trabajadores-as entendemos que el camino más corto y eficaz para nuestra emancipación como clase social (y para la liberación de EH) pasa por aunar en nuestro entorno a las clases populares de nuestro país de cara a una real liberación nacional..
Declaramos que estamos decidid@s a que este país sea de to@s y participado por tod@s l@s que vivimos aquí . Tomamos referencias y aprendemos de procesos transformadores de otros países, pero no podemos copiar modelos externos. El pueblo trabajador de EH tenemos la responsabilidad de hacer nuestra propia y original vía hacia el socialismo, basada en nuestra personalidad y en nuestra experiencia histórica.
Nos negamos a que la explotación de las personas y la monopolización del poder social o político, (delegado o -demasiadas veces- consentido por nosotr@s), se convierta en el modo “normal” de funcionar de nuestra sociedad.
En definitiva, renegamos de la opresión clasista más básica, (la económica), así como del resto de las opresiones sociales, culturales o políticas (racismo, sexismo, autoritarismo, etc) creadas y alentadas para dividirnos, a los grupos económicamente explotados, enfrentarnos entre nosotr@s, debilitar nuestra unidad y manipular nuestras diferencias con el fin de perpetuar la apropiación exclusivista del valor económico producido por tod@s.
CONVOCATORIA
“Como no sabíamos que era imposible, pues lo hicimos” (Che Guevara)
L@s trabajadores-as aspiramos, (porque sabemos y podemos hacerlo), a que EH exista y se gestione sin la opresión clasista, bajo parámetros de justicia y cooperación, es decir, de acuerdo a las necesidades de la mayoría de su población y bajo la autoridad y el control del pueblo trabajador.
Convocamos a tod@s l@s trabajadores-as de todos los estamentos, categorías, oficios, y ocupaciones a conocernos y aceptarnos mutuamente desde el respeto y aprecio a nuestra diversidad. Convocamos a toda la población que se identifica con su pertenencia al pueblo trabajador (clase obrera asalariada y resto del pueblo) que sufre las férreas condiciones impuestas por los grandes padrinos del mercado, a unirnos a un proyecto social no clasista para EH, propuesto desde siempre por la clase trabajadora.
Convocamos a los trabajadores-as de la cultura, de las ciencias, de los medios de comunicación, de las artes........, a ponerse al lado y al servicio del pueblo trabajador y a actuar como aliado@s y posibilitadores-as de su emergencia como sujeto colectivo para liderar el presente y el futuro de nuestro Pueblo. Les pedimos que abandonen su posible elitismo y circunstancial falta de implicación, así como la dependencia ideológica hacia los burgueses (y su ideología) que les mantienen.
Convocamos a toda la población en general a apoyar, implementar y aportar a las alternativas obreras y populares de resolución de nuestro conflicto político y de construcción nacional, que se basen -y en la medida que se basen- (en cuanto al método) en la participación y control popular directos de estos procesos y (en cuanto al contenido) en el objetivo de lograr una sociedad sin clases para EH.